Durante una visita a las bodegas en la Rioja, en los ratos libres en el hotel, me dio por probar suerte. Había visto un banner sobre chicken road game y sus botes acumulados. Me metí en los slots progresivos y, aunque no me llevé el gordo, sí que conseguí varios premios menores que sumaron una buena cantidad. Me divertí mucho con los gráficos y sonidos del juego. Fue un complemento perfecto para un fin de semana de relax y buen vino.